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Tenso periodo electoral legislativo en una Francia cada vez más polarizada

Más que escoger diputados, estas elecciones concebirán a nuevo primer ministro y pronto una manera diferente de gobernar, sea o no que la cohabitación se produzca en una Francia cada vez más extrapolada.

De izquierda a derecha: Gabriel Attal, Macron, Le Pen y Jordan Bardella. Foto: Reuters.
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Los domingos 30 de junio (primera vuelta) y 7 de julio (segunda vuelta), los franceses participarán en unas elecciones legislativas anticipadas, a tan solo semanas del comienzo de los Juegos Olímpicos París 2024. Se elegirán 577 escaños (uno por cada distrito electoral) para renovar la Asamblea Nacional, cámara baja del Parlamento Francés, tras su disolución el 9 de julio. Se necesitan 289 escaños para que alguna agrupación política llegue a la mayoría absoluta, si ningún candidato alcanza el 50% de los votos en la primera vuelta, aquellos que obtengan al menos el 12.5% pasarán a la segunda vuelta. Mayormente, suele reducirse a un enfrentamiento entre dos partidos, es poco usual ver más de tres candidatos. La votación no es obligatoria y solo sufragan mayores de 18 años tanto en Francia metropolitana como en todos sus territorios de ultramar: la Polinesia o la Guayana Francesa, etc.

Entre los partidos políticos con mayor popularidad y con mayor puntuación en las encuestas está Rassemblement National o, en español, Reagrupación Nacional (RN), partido de Marine Le Pen, quien tiene a Jordan Bardella (28 años) como cabeza de lista. Algunos proyectan a RN cerca de la mayoría absoluta, la encuestadora Harris Interactive Toluna vaticina entre 250 y 305 curules, mientras Ifop sugirió un máximo de 260, Cluster17 les da entre 210 y 255, por su parte Odoxa los sitúa entre 265 y 305.

Jordan Bardella al fondo y Marine Le Pen de cerca. Foto: Alexis Sciard / Zuma Press.

Los sondeos otorgan un segundo lugar a la gran coalición de izquierda denominada Nuevo Frente Popular (NFP), quien de momento no tiene un solo candidato al premierato debido a sus desacuerdos, pero entre los aspirantes está el izquierdista, Jean-Luc Mélenchon de La Francia Insumisa (LFI), por su parte, del Partido Socialista destacan Olivier Faure y el expresidente francés, François Hollande. La lista de esta alianza se completa junto a otras plataformas políticas como el Partido Comunista de los Obreros de Francia (PCOF), Los verdes (EÉLV), Generaciones (GS) y Nuevo Trato (N), entre otros pequeños partidos. La encuestadora OpinionWay prevé que esta alianza llegue al 28% de los votos aproximadamente.

La coalición liberal y centrista del presidente Emmanuel Macron, Ensemble, quedó relegada a un tercer lugar, y se espera que pierda muchos escaños. Este grupo nominó nuevamente al actual primer ministro, Gabriel Attal, quien fue elegido recientemente en enero e hizo historia como el premier más joven y abiertamente gay en poseer dicho cargo. Por otro lado, el partido de Charles de Gaulle y Jacques Chirac, Los Republicanos (LR) todavía liderados por Éric Ciotti, abrazarían cerca del 10% y este partido puede ser la pieza fundamental para que RN llegué a ser gobierno, pues el mismo Ciotti ha asegurado que pactará con RN.

Macron seguirá siendo presidente hasta 2027

Francia tiene un sistema de gobierno semi-presidencial. El presidente es elegido directamente por los ciudadanos para un mandato de cinco años, y puede ser reelegido solo una vez. Además, está encargado de dirigir la política exterior y de defensa. Por otro lado, el primer ministro es la cabeza del Gobierno Francés, si bien es designado por el presidente, requiere el respaldo mayoritario de la Asamblea Nacional, asimismo puede escoger a todo su gabinete. Esta figura no reemplaza los poderes que tiene el presidente, quien en efecto es el jefe de Estado. En otras palabras, el presidente dirige la política exterior y el primer ministro la interior. Pasé lo que pasé en estas elecciones legislativas, Macron seguirá siendo el presidente hasta 2027.

Cuando la Asamblea Nacional nombra a un primer ministro de oposición frente al presidente, entra lo que se denomina cohabitación. La última vez que sucedió este escenario político en el país galo fue entre 1997 y 2002 durante el mandato del presidente Jacques Chirac (partido Los Republicanos / derecha) y el primer ministro Lionel Jospin (Partido Socialista / izquierda). Lo que se teme hoy por hoy es que sucumba la gobernabilidad y Macron pueda recurrir al artículo 16 de la Constitución para concentrar poderes excepcionales y evitar un vacío de poder si es que la cohabitación no llegará a funcionar. Una medida radical que solo se ha aplicado una vez en la Quinta República: en 1961, tras el golpe en Argel.

Macron y su todavía primer ministro Gabriel Attal. Foto: AP

Para tener una visión más amplia, Newsyman se contactó el periodista francés, David Zana, quien señala que Macron “sigue la línea del liberalismo autoritario”. Por otro lado, acotó que el presidente francés llamó a elecciones en un tiempo breve para que la oposición “no tenga tiempo de unirse”, lo cual no ocurrió, también, calificó la disolución de la Asamblea Nacional de «cálculo político».

¿Crees que la disolución de la Asamblea Nacional beneficie o perjudique a Macron?

El resultado de las elecciones europeas no es realmente sorprendente. La extrema derecha lleva 30-40 años creciendo en Francia. La particularidad de la situación actual se deriva más de la decisión de Macron de disolver la Asamblea Nacional que del resultado de las elecciones europeas. En principio, las elecciones europeas no pretenden cambiar instantáneamente los parlamentos nacionales. Además, podemos interrogarnos sobre la legitimidad de dar de nuevo la palabra al pueblo cuando acaba de dársela. Macron fue elegido dos veces en Francia sobre la base de que sería el baluarte contra la extrema derecha, y hoy es claramente él quien le está dando la oportunidad de entrar en el Gobierno cuando no tenía ninguna obligación de hacerlo. Según muchos analistas políticos, el Presidente Macron se enfrenta a su pérdida de legitimidad política y prefiere optar por la estrategia del caos. Como dice el refrán: «Después de mí, el diluvio».

¿Cómo ves a la coalición de la izquierda francesa, Nuevo Frente Popular?

El presidente Macron fijó deliberadamente un plazo muy corto para estas elecciones legislativas anticipadas para que la oposición no tuviera tiempo de organizarse y, sobre todo, para que la izquierda no tuviera tiempo de unirse. Fue una apuesta a priori, perdida, ya que todas las fuerzas de izquierda del país, desde el Partido Anticapitalista hasta el Partido Socialista (que representa a la corriente socialdemócrata), consiguieron llegar a un acuerdo en el tiempo récord de 24 horas. Sin embargo, no hay garantías de que este acuerdo se traduzca en una alianza de los distintos electorados de izquierda, muy divididos, sobre todo desde el atentado de Hamás del 7 de octubre (en Israel).

¿Cuál es tu análisis del electorado francés de hoy?

Hay que entender que, desde ahora, muchos años, Francia está dividida electoralmente en 4 bloques: el bloque nacionalista, el bloque burgués-conservador, el bloque de izquierdas y el bloque abstencionista. Actualmente, el bloque nacionalista es muy fuerte porque la cuestión de la inmigración ocupa cada vez más espacio en el debate público. La pérdida de soberanía de Francia en favor de la Unión Europea también favorece el voto nacionalista, aunque por supuesto las ideas soberanistas no pertenecen a la extrema derecha.

¿Qué se espera de Macron si la oposición gana y qué implica la cohabitación?

La Rassemblement National (RN) es el favorito en las elecciones legislativas. Si tiene mayoría relativa, no podrá legislar libremente y el país será ingobernable. Si tiene mayoría absoluta, el presidente dispone de los medios constitucionales para molestar contra la mayoría parlamentaria. El peor escenario desde este punto de vista sería el recurso del parte de Emmanuel Macron al artículo 16 de la Constitución, que permitiría al presidente de la República concentrar todos los poderes en sus manos. Todo va a depender del uso que Macron haga de la constitución.

Queda mucha incertidumbre sobre la relación entre el presidente y el primer ministro. Todo va a depender del uso que Macron haga de la Constitución. Lo que se sabe es que hasta ahora Macron no dudo en usar los instrumentos que existen en la Constitución para hacer la política que él quiere sin escuchar al Parlamento y la opinión pública (por ejemplo, las “ordonnances“ y el “49-3”). Nadie puede saber exactamente qué pasará.

Si ya tuvimos cohabitación en Francia, pero nunca con la extrema derecha. Macron es un presidente diferente de Chirac, él era de derecha, pero no tan autoritario como Macron. Macron es el presidente que reprimió las manifestaciones en las calles, contra la reforma de jubilación y contra los chalecos amarillos. Fueron movilizaciones muy amplias, en todo el territorio, y que duraron mucho tiempo. La suerte de Macron fue la división del pueblo entre la izquierda y la extrema derecha, por eso pudo hacer un segundo mandato, sin embargo, su legitimidad política es muy débil.

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