Getting your Trinity Audio player ready... |
Una reciente investigación del medio independiente ruso Proekt ha revelado que familiares y amigos cercanos del presidente Vladimir Putin dirigen altos cargos dentro del gobierno y empresas estatales. Analistas sugieren que este nivel de nepotismo no tiene precedentes en la Rusia moderna, y podría marcar un paso más hacia un régimen dinástico.
El informe revisó los historiales de al menos 1329 personas que ocupan posiciones clave en el Estado ruso, desde ministros y jefes de empresas estatales hasta líderes de instituciones culturales y educativas. Según sus hallazgos, 76 % de esos funcionarios tienen familiares trabajando en organismos públicos o empresas vinculadas a la Federación rusa.
Dentro de esta red, el círculo más cercano al mandatario ruso destaca con una claridad casi geométrica. Desde ramas familiares directas hasta antiguas parejas sentimentales en la pasada vida de Putin.
Los parientes de Putin en altos cargos
Anna Tsivileva, sobrina de Putin por parte de su primo Yevgeny, fue nombrada viceministra de Defensa. Su esposo, Sergei Tsivilyov, es actualmente ministro de Energía. El hermano de Tsivileva, Mikhail Putin, ocupa un cargo ejecutivo en Gazprom, la gigante del gas controlada por el Estado. Viktor Khmarin, sobrino lejano de Putin, es director general de RusHydro, una de las principales compañías hidroeléctricas de Rusia.
En la esfera sentimental, las mujeres más cercanas en la vida de Putin también han sido favorecidas: la investigación señala a su exesposa, Lyudmila Ocherétnaya; además, sus exparejas sentimentales, Alina Kabaeva, Svetlana Krivonogikh y Alisa Kharchova, quienes han acumulado riqueza de la noche a la mañana y han recibido beneficios estatales.
El sistema de nombramientos no parece responder solo a la afinidad familiar, sino a una lógica de poder estratégico; esos parientes no ocupan puestos simbólicos, sino posiciones clave en sectores sensibles: defensa, energía, hidroeléctricas y en otras grandes empresas gubernamentales. Esto le da un acceso directo al control de recursos vitales, a la vez que refuerza su vínculo de lealtad con el centro del poder: Putin mismo.
Dinastías rusas
Además, Proekt ha construido un índice de nepotismo que compara distintos organismos del Estado ruso. Los datos son elocuentes: en el Ministerio de Defensa y en el sistema judicial, todos los altos cargos tienen familiares en el aparato estatal o en compañías vinculadas. En otros órganos clave, como la Duma (Parlamento ruso) o miembros del consejo de Sberbank, el mayor banco de Rusia y de Europa Oriental.
El análisis no se limita a la familia de Putin. También identificaron al menos 25 dinastías gobernantes dentro del aparato ruso: grupos familiares amplios que han logrado posicionar a múltiples miembros en cargos de importancia.
Para ponerlo en contexto: la familia de Ramzan Kadyrov (gobernante de Chechenia) lidera con 96 parientes en puestos estatales o vinculados al Estado. Putin aparece también con una red considerable (Proekt documenta 26 relaciones familiares).
Si los nombramientos obedecen más a la sangre que al mérito, los mecanismos de supervisión pueden debilitarse, porque los parientes pueden sentirse menos sujetos a presión institucional. La red familiar contribuye a crear una élite que no solo responde a Putin, sino que depende de él para su estatus. Eso puede garantizar una “sucesión” dentro del mismo círculo, incluso si el presidente cambia formalmente de posición.
Mientras cientos de miles de soldados rusos están combatiendo contra Ucrania, los favorecidos de Putin y su entorno están protegidos, disfrutando de vidas más acomodadas y con privilegios gubernamentales.
Hasta ahora, ni Putin, ni Peskov, ni el Kremlin han emitido un comunicado público que responda a dichas acusaciones ni tampoco se han desmentido y probablemente no lo harán.
El “nePutismo” podría ser una pieza central en la estrategia del líder ruso para perpetuar su influencia interna, no solo hoy, sino para las próximas generaciones.



